domingo, 22 de noviembre de 2009

nos quedamos sin ni un peso, y después sin nada de comida. tomabamos el agua invisiblemente contaminada que salía de la canilla hasta que nos la cortaron por falta de pago. pese a todo manteníamos la postura, la apriencia de flacos por placer y nos comíamos la idea de ir mendigando o rascando la basura para encontrar algún migajón.
el hambre terminó siendo tan amplio, más amplio que el departamento, que yollotl se comió una silla.

jueves, 19 de noviembre de 2009

un chingo de suerte

Hay una invasión de vaquitas de san antonio en la casa de Yollotl. estamos tomando un té negro entre las plantas del comedor y vemos que hay una, dos y tres vaquitas sobre la cuchara. es gracioso, son insectos lindos, de la buena suerte. y entre que seguimos charlando y que la música y el té, no nos damos cuenta de que hay cien, ciento cincuenta vaquitas en todos lados. hay en las paredes, en el vidrio de la ventana, en el vidrio de la botellita de coca cola que tiene flotando unas raíces de algún yuyo azul, en mi dedo y en el codo de hilo de yollotl.
orale.
ya son un chingo, piensa yollotl. y yo pienso algo parecido, naa,
hay una bocha.
y vemos como entran más por la ventana. como se clavan en el sol pleno de una tarde de cielo limpio y traen su suerte crocante, tostada.
se ponen en todos lados, en donde encuentren lugar para descanzar sus alitas, y se atiborran en la campera de yollotl, se le llena, se infla de cosquillas chiquitas y ya no sé si se quiere reir o llorar. pero pide sus deseos que son como un millón. pide uno solo repetido un millón de veces. yo también los estoy pidiendo en el mismo momento que él o eso me dice su mueca y sus ojos cerrados.
entra julieta y alguno de los dos le dice
mirá, julieta, tenemos un chingo de suerte.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

hoy lo presiento, se acerca la tempestad!

soy mujer desde los doce años

en los días rojos inevitablemente sobreviene la catástrofe. es una ola de pesadez, de densidad transitoria que se estaciona en mi territorio rosa como una primavera tropical, y desata en mí un huracán de flores secas, de flores con espinas. de flores. entonces solo me queda la opción de derribar y romper todos los paltos de los estantes de mi cuerpo. lloro los pedazos de vidrio rotos, lloro pétalos y una porción de la tormenta. quizás la catástrofe se anuncia con anticipación, impregna las actividades cotidianas de un olor verduszo, puede que ácido. yo me preparo, me doy cuenta, pero es algo que no puedo evitar. solamente me sirve para estar consciente del fenómeno, para no tener más miedo de lo convenido, para saber en dónde protegerme cuando todo a mi alrededor está electrificado.
quiero pasar los días rojos haciendo cosquillas en la panza blanca de las mantas. quiero que se calienten con el sol de la ventana y me den para respirar aire escondido, aire de soledad plácida, escuchar el ruido de la tormenta silenciado por el techo y las ventanas que me protegen. en esos días rojos quiero empezar a leer un nuevo libro y terminarlo cuando las cosas de despejen del cielo jóven. seguramente también quiero llorar, gritar si estoy sola, y que me aprieten chiquitita si estoy con un amor.
las actividades y el remordimiento de dejar que el tiempo queme las cosas que tendría que hacer me tironean de los brazos y me arrastran hasta el límite seguro de las mantas esparcidas sobre mi felicidad. entonces salgo a la calle, lloriqueando, a hacer las cosas que el mundo me exige porque no detiene su marcha cada vez que mis días son rojos.

martes, 17 de noviembre de 2009

clima de lluvia blanca permanente

lunes, 16 de noviembre de 2009

no puedo aguantar el vicio que me causa la piel asomada. de a poco o muy rápido, me voy sacando toda la piel de la mano derecha, o la izquierda, ahora lo dudo. como casi no se nota no sé cuál es más rosa. pero sé que una está desprotegida y me da un poco de pena.
el quebranto es más que todo, asique esa pena se transforma en ansiedad y la piel translúcida, antes viva, se va muriendo entre mis dientes a medida que la desprendo de la carne. por suerte nadie me ve, estoy sola en elo palacio, sino creo que me encerrarían en una habitación blanca con los dientes esposados para que no haga más estas cosas.

jueves, 12 de noviembre de 2009

primer dedo pelado

hoy descubrí que se me peló un dedo. la cobertura transparente, rosa, de mi carne dejó un manchón invisible en mi dedo. no se nota tanto. me di cuenta porque lo sentí. porque me quemé el dedo y me dolió más que jamás. lo normal es tener algún vicio. a mi me gusta comerme las uñas. en realidad no sé si me gusta tanto, pero es algo que ya no puedo dejar de hacer y que, en el fondo, disfruto. también me arranco los pellejos. y las cascaritas que me pican. en fin, el asunto es que de esta piel que ya no está en mi dedo quedó un hilito de piel levantada, un vestigio, ideal para que continuara la labor de quién sabe qué cosa que me peló el dedo un poco. entonces muerdo y muerdo y me arranco un poco más de lo que queda.

Datos personales

Mi foto
me gusta mucho el chocolate, desperezarme, estornudar, odio la batata, me marean los videos caseros, me gusta cerrar los ojos, me gusta la villavicencio más que las otras aguas minerales, el olor a humedad,la luz de los veladores, las manos , me gusta marihuana, me gustas tu,las manos huesudas, yollotl, las hilachas, la cuadra con sol, mi dedo pochi,desperezarme denuevo, el principio de las canciones, el ruido de las chicharras, el del afilador, los escalosfríos, yollotl, el corazón del alcaucil, nosotros juntos, el hilo, leer, las cinco de la tarde, me gusta desayunar, merendar, almorzar, no me gusta el frio, me gusta cenar, no me gusta no soñar,